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Al otro lado del Pacífico: Dr. Christian Pérez

27/07/2026

Gracias a una invitación realizada por Silvia Yu-Chi Liu, Directora General de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi, Taiwán, en Chile, la Sociedad Chilena de Radiología tuvo la oportunidad de nominar a uno de sus socios para participar en el Curso de Capacitación en Análisis de Imágenes Médicas con Inteligencia Artificial, realizado en Taiwán entre el 4 y el 23 de junio de este año.

Considerando el perfil requerido por la beca, Sochradi postuló a su Past President, Dr. Christian Pérez, quien recientemente había finalizado un diplomado en inteligencia artificial y cuya trayectoria y permanente compromiso con el desarrollo de la Sociedad lo convertían en un excelente representante para esta instancia de formación internacional. A continuación, el Dr. Pérez comparte su experiencia, los aprendizajes obtenidos y las reflexiones que dejó esta enriquecedora oportunidad.

Eran los primeros días de junio y, después de más de treinta horas de viaje, me encontraba al otro lado del océano Pacífico, arribando a Taipéi, capital de Taiwán. Como integrante de un grupo de profesionales becados por el Gobierno de Taiwán, con el apoyo de su Oficina Económica y Cultural, inicié una experiencia que terminaría siendo inolvidable.

Éramos dieciocho participantes provenientes de México, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Belice, Guatemala, Ecuador, Brasil, Paraguay, Colombia, Argentina y Chile. El grupo reunía a cirujanos, ginecólogos, internistas, broncopulmonares, radiólogos, tecnólogos médicos y especialistas en ciencia de datos.

Durante tres semanas, nuestra principal sede fue el Hospital General de Veteranos de Taichung, un centro de alta complejidad con más de 1.500 camas. En la edición 2026 del ranking World’s Best Smart Hospitals, elaborado por Newsweek y Statista, ocupa el puesto número 85 a nivel mundial y el primero entre los hospitales de Taiwán. Este reconocimiento refleja su destacado desarrollo en salud digital, inteligencia artificial, automatización y aplicación de nuevas tecnologías a la atención de los pacientes.

El funcionamiento cotidiano del hospital resultaba realmente impresionante. Su infraestructura incluía 17 tomógrafos computados, 15 resonadores magnéticos y equipos de PET-CT y PET-RM con puertas automatizadas que daban acceso a las salas de radiología, ultrasonido, tomografía computada y resonancia magnética.

Sin embargo, la tecnología no desplazaba la dimensión humana del entorno. Los espacios clínicos se integraban con exposiciones de arte, locales de comida tradicional e incluso una peluquería para los pacientes. Al mismo tiempo, robots colaboraban en la entrega de medicamentos, mientras una unidad centralizada permitía coordinar ambulancias georreferenciadas y monitorizar a los pacientes incorporados al programa de hospitalización domiciliaria.

Taiwán cuenta con un sistema de seguro nacional de salud de cobertura universal, sustentado en una red mixta de prestadores aunque públicos administrado en un 70% por privados. Los pacientes disponen de amplia libertad para elegir dónde atenderse y los establecimientos comparten una cantidad creciente de información clínica mediante plataformas nacionales de intercambio de datos. Esta integración, sumada al desarrollo tecnológico y a una cultura decididamente orientada hacia la innovación, ofreció el escenario ideal para participar en el Workshop on AI-Based Medical Image Analysis.

Durante el programa, junto con compañeros de México, Colombia, Ecuador y Brasil, desarrollamos un modelo de inteligencia artificial para la clasificación de tumores óseos. Más allá del resultado técnico, el trabajo permitió integrar experiencias profesionales diversas y comprobar el valor de la colaboración internacional y multidisciplinaria en el desarrollo de soluciones aplicadas a la medicina.

Por supuesto, también hubo tiempo para acercarnos a la cultura taiwanesa, conocer su gastronomía y descubrir su profunda espiritualidad, expresada a través del budismo, el taoísmo y sus diversas tradiciones religiosas. Fue especialmente interesante observar cómo la tecnología convive de manera natural con la vida cotidiana y cómo las personas mayores participan de ella sin sentirse excluidas.

Como parte de esta experiencia, tuve además la oportunidad de compartir con el Dr. Gigin Lin, quien fue un extraordinario anfitrión y con quien conversamos sobre futuros espacios de colaboración académica. Tendremos la alegría de recibirlo en Chile durante octubre, cuando participará en el ICIS Satellite Symposium – Cancer Imaging: Case-Based Teaching y en el Congreso Chileno de Radiología.

Regresé a Chile con nuevos conocimientos sobre inteligencia artificial e imágenes médicas, pero también con una reflexión más amplia. La experiencia taiwanesa demuestra que la innovación no depende únicamente de disponer de tecnología avanzada. Requiere, además, integración del sistema sanitario, colaboración entre profesionales, capacidad de gestión y, sobre todo, una visión en la que la transformación digital esté verdaderamente al servicio de las personas.

Después de tres semanas, el regreso significó nuevamente cruzar el Pacífico. Esta vez, sin embargo, lo hice llevando conmigo no solo aprendizajes profesionales, sino también una pequeña parte de Taiwán.

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